sábado, 19 de abril de 2014

EL URBANITA



Victor Skrebneski, Iman and David Bowie, 8 December 1991, Chicago Studio.

Corría con la corbata sobre el hombro derecho. En los arbustos dejó su pin de oro y su portafolio. La sangre le corría por los pómulos entremezclada con el sudor. Y entre la carrera, el
sol en su cenit y la huída estaba ella, inconmovible, patinando en su mente de hielo en gráciles circunferencias. Como ahora ,ante similares momentos, el recuerdo de una musa siempre había sido su bote salvavidas. Porque él era un capitán, enterrador sin reparo de todas sus amadas naves. Las naves eran la realidad. Así, en la alta mar de su egotismo el Aquí y el Ahora no existían. El Mañana y el Ayer eran sus dos islas cementeriales donde vivía con muertos, perdidos, olvidos, ausencia, incertidumbre, planes y sombras. Todo era fantasma del pasado o aparaciones del futuro. Y entre todo el galimatías ella pervivía, en su delirio de tonta persecución ruidosa, en la boca de su gruta. Su nombre era pues, el vacío del principio.