miércoles, 27 de julio de 2016

Donde pones tu atención, se multiplica


Hace algunos años estuvo muy de moda el best-seller “El Secreto” de Rhonda Byrne con su leimotiv (motivo central) la Ley de la atracción, la cual postulaba que “tus pensamientos se convierten en tu realidad”. El libro también fue llevado a un dvd y fue presentado en el programa de Oprah. Byrne hizo mucho dinero e instauró una marca. Y de esta ley de la atracción, en la cultura urbana y contemporánea se hicieron bizarras y numerosas parodias de gente que con solo fe y repitiendo constantemente "quiero dinero” o “quiero felicidad" se esperanzaban en que iban a conseguir lo solicitado.

En ese entonces abundaba numerosas personas que escribían un cheque para ellos mismos por un millón de dólares, tal como lo vieron en el dvd de “El Secreto”, y esperaban que ese millón llegue a sus cuentas de ahorros. Muchos, muchísimos no lo lograron y algunos sí. Pero ¿entonces por qué no les funcionó a todos? Porque esos algunos que lo consiguieron no vieron en ese cheque de 1 millón el culmen de sus esfuerzos y a tirarse en su hamaca y esperar a que aparezca el milagro, sino que, aquellos que lo lograron vieron ese cheque, como el blanco de todas sus flechas y esfuerzos, vieron ese cheque como una estrella de Belén que les mostraba hacia donde tenían que dirigirse, porque cuando nos enfocamos en un objetivo, nos orientamos a un único esfuerzo es cuando logramos lo que anhelamos. Ya lo decía Miguel Ángel Buonarotti “el genio es la eterna paciencia”. 

En summa, la tenían clara y sabían en qué dirección querían avanzar, ¿Por qué? Porque la ley de la atracción es más que palabras, la ley de la atracción es acción. El hombre manifiesta su ser a través del pensamiento, la palabra y la acción. Si acaso estos tres actos volitivos, es decir manifiestos de voluntad entran en coherencia llamaran a la armonía perfecta del alma, la mente y el cuerpo respectivamente. 

No te puedo decir lector que es lo que debes pensar, decir o hacer pero lo que si te puedo asegurar es que donde centras tu atención, donde enfocas tu energía (porque somos seres con energía electromagnética, eléctrica, eólica, etc según la ciencia) , donde tú apuntas tu fe, donde cimentas tus ansias y sueños es donde todo florecerá, todo fructificará y multiplicará, bien sea el paciente fruto del amor, el agradecimiento, la abundancia.

Pero si ves pobreza y te regodeas en ella, te autocompadeces, pues multiplicarás y harás cundir más miseria. Si hablas, proclamas enfermedad, pues darás fuerzas revividas al mal. Pero si acaso colocas tu atención, tu deleite, tu enfoque en lo bueno, en el agradecimiento, si en vez de decir no a la enfermedad, dices sí a la vida o en vez de proclamar no a mi pobreza y das un ferviente y contumaz Sí a la abundancia y al agradecimiento, tú mismo estas programándote, a ti y al cosmos infinito a recibir abundancia y agradecimiento. Depende de ti, donde centras tu vida, esta florecerá en ese lugar, donde tú te centras, es donde tu vives y edificas tu hogar.

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