viernes, 9 de septiembre de 2011

SOPA DE LETRAS







¿A quién no le ha ocurrido que, en hora de almuerzo, ante inesperadas visitas a nuestro hogar, cuando la olla de la sopa muestra su seco fondo y la entrada no abastece a todos los forzosos invitados; con autóctona sagacidad criolla echamos más agua al caldo? Total que más da, ¿quién se dará cuenta (y así lo note por mínima cortesía guardará respetuoso silencio) del artificio que nos ha librado del incómodo impase? Pues nadie. Nadie, excepto nosotros. Nosotros que no tomamos la sopa. La sopa que ni aguada nos llegó.

Por ello, hemos de señalarles, con la advertencia de un estómago resentido y tal como lo pueden corroborar los paladares más juiciosos que al incrementar el líquido en la sopa de letras el potaje se vuelve insípido, la sustancia del plato se diluye, varios comensales se quedan sin presa y la carga nutricia es esmirriada. Esto es lo que empíricamente nuestras madres denominan como “echar más agua al caldo.” Esto es lo que la praxis de la vida post revolución industrial citaría como “la cantidad no es calidad.”

Ahora bien, en nuestro Perú, nación de 29 millones de soperos poseemos 104 universidades en funcionamiento. En Francia, 65 millones de galos ostentan 36 casas superiores de estudios.
Sin duda hay una significativa desproporción a la vista. Y más aún si en los últimos dos años del gobierno alanista se crearon 14 universidades más, las cuales no están en operatividad debido a que no cuentan con infraestructura, plana docente y ni que decir de la acreditación.

No obstante, por encima del más infausto de los vaticinios de las brujas de Cachiche, los ahora turistas de la patria no vieron mejor forma de justificar su experimental travesía por Ica y anexos que crear la quinceava universidad nacional del inconsciente colectivo en nuestra provincia de Chincha. Es decir que la UNICA ya no será la única sino la única perjudicada por el arribo congresal. Es curioso nuestro afán por los acertijos, ya que aún no se responde a la incógnita de ¿acreditaremos? y ya el oráculo del Congreso ha deslizado otra manga de misterios sin resolver, esta vez más al Norte. Bastaría preguntar a un estudiante como es una semana de clases en la UNICA para prever con tristeza que a la UNATEC le espera un sino similar o más incierto. De manera aún más trágica es la de verificar la tasa de empleabilidad que tienen los egresados de aquella casa de estudios. Pero a pesar de lo dicho, resistiéndonos a la idea, porque los estómagos también tienen memoria, creemos que no será el último episodio en que estos señores metan sus cucharones. Ya sea que se acerquen las elecciones o se tome alguna pista para que con estrado y bochinche se funda otra looneyuniversidad hasta que en el caldo del estado no quepa mas agua y todos acabemos bien ahogados.

En INEDI, Instituto de Estudios en Derecho e Integración, creemos firmemente que esta situación tiene aún, un feliz remedio que no es sino repotenciando universidades como la de Ica e institutos como el de Chincha, para la instrucción de calidad de futuros profesionales con oportunidad real de empleo al egresar. La acreditación de dichas instituciones seria un primer escollo a superar porque no olvidemos que además estos claustros serán también las forjas de los futuros alcaldes, presidentes regionales, presidentes del Perú y por supuesto, como no ,congresistas. Congresistas que esperamos que con la educación de punta conjugada con valores y principios no nos metan más agua al caldo.



















1 comentario:

  1. ¡Mira, en Perú como en España, una educación de pena! ¡Qué autoridades!
    A ver si mejoramos la situación entre todos.
    Un abrazo.

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