Joaquín
me pregunta: ¿Quiénes pueden ser más efectivos: los trabajadores del sector
público o del sector privado? Mi respuesta es que trabajadores de ambos
sectores pueden tener el mismo nivel de efectividad pero esto no es así. El
sector privado sin duda se impone ¿Por qué? En primera, porque en el sector
privado o eres efectivo (alcanzas metas, maximizando ganancias y minimizando
costos) o te vas. Existe un darwinismo laboral en el mismo y por ende sólo se
quedan los mejores, los más efectivos. Contrario sensu acontece en el sector público
donde la efectividad no es la medida que pondera una gestión sino la eficacia.
Es decir, el paradigma del sector privado es la efectividad y el paradigma del
sector público es la eficacia. Y la eficacia pública tiene que ver solo con
alcanzar las metas, a pesar de que los costos sean mayores que las ganancias,
lo cual es pérdida absoluta.
Así, continuando
con una eficacia retrógrada, el Estado pertrecha a su personal con mobiliarios
y mecanismos mediocres, sueldos mediocres y metas mediocres teniendo por
consiguiente y por previsible darwinismo, mediocres trabajadores. Entonces ¿los
del privado siempre serán mejores que los del público? No. El error está en suponer
que ahorrar dinero en lo que respecta a los trabajadores(o Talento Humano) es
ganarlo. Nada más equivocado. Para ganar hay que invertir e invertir bien es
ganar bien, y esto también se aplica al Talento Humano. Por ende invertir es
creer firmemente que algo es posible y esto es la manifestación de otro
concepto mucho más poderoso que la sabiduría humana a elaborado como respuesta
al Darwinismo: el Efecto Pigmalión, el
creer positivamente en el rendimiento de las personas hace que estas personas
cumplan estas creencias positivas.

