miércoles, 15 de febrero de 2012

TU FUTURO ESTA EN TU AYER



Ver a Don Javier Valle Riestra, eximio conversador; polemista; historiador no profesional y como él mismo diría “diccionario de bolsillo “, opinar sobre la coyuntura nacional hace evidente cuan lejanos están nuestros parlamentarios de un Héctor Cornejo o de un Luis Alberto Sánchez, preclaros representantes de un hemiciclo donde la capacidad oratoria y el brainstorming de la cosa pública eran herramientas sustanciales para el debate de la problemática y el porvenir nacional.

Este viejo señor, fuera de su afiliación partidaria ; que no es perfecto( recordemos el fugaz pero al fin al cabo premierato en el gobierno de Alberto Fujimori) pero que por otras cualidades y no solo sus canas inspiran más que respeto; me hace pensar que nos estamos quedando sin viejos cultos, sin viejos que cuenten nuestra pasado y sin cultura .

Muchos ninguneaban al curso de Historia desde la escuela, como materia de viejos y carente de utilidad para la vida pragmática de siglo XXI porque poco a poco, fuimos asimilando que nada
sucede de igual manera dos veces.

Pero hemos olvidado, que también es cierto, que gran parte de nuestro suceder cotidiano es cíclico, que la cosas que vivimos también la vivieron los viejos, de distinta manera; claro que si; pero situaciones con la misma problemática de las cuales podríamos sacar precisas lecciones que, hoy, nos serían base oportuna para la solución de las recurrentes eventualidades nacionales, porque como ahora celebramos la captura de un líder terrorista o debatimos acerca del contubernio subrepticio entre las editoriales y los colegios, así también, estos asuntos ya los han debatido y rebatido por lo menos de manera soméra, nuestros padres, abuelos y así todo el árbol genealógico.

Es así que la respuesta a la ecuación del futuro está en el conjunto de soluciones halladas en el ayer. Escuchemos a los viejos, leamos la historia y así contaremos - como país - con un curso más , aprobado en nuestra educación y reflejado en el éxito de los que están por venir.

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