miércoles, 30 de septiembre de 2015

Alianzas para no olvidar




Había en Lima en el distrito de Miraflores una de las tantas huacas desperdigadas por la metrópoli. Esta era la Huaca Pucllana. Utilizada como botadero, destruida como rampa de motocross, era un triste testimonio de que aún en el distrito más cosmopolita de todo el Perú el estado estaba presente pero silente.

Ante esto unos cuantos funcionarios públicos y empresarios quisieron proteger estos recintos mediante las buenas prácticas aplicadas en países con gran riqueza arqueológica comparable a la del Perú como Colombia y México. Esto, mediante una alianza estratégica extraordinaria entre el sector público y privado: las asociaciones público privadas - APPs.

Así mediante un acuerdo específico en responsabilidades y beneficios referente al Estado y al sector privado, se dio lugar a la concesión de un restaurante en la Huaca Pucllana. Años después podemos ver con satisfacción los resultados. Producto del porcentaje de los ingresos obtenidos por el negocio no sólo se protegió el lugar sino que se construyó un museo de sitio, además de seguir realizando las excavaciones y sirviendo el fondo para el mantenimiento de las ruinas y otros servicios, que aún con el boletaje de los turistas era imposible de cubrir. Su puesta en valor gracias a la supervisión del sector público y la visión del sector privado logró salvar este patrimonio, además de difundirlo y acrecentar su fama.

Por ello observamos con beneplácito la modificatoria a la Ley General del Patrimonio Cultural de la nación Nro. 28296 dada hace algunos días, que establece que desde ahora los monumentos arqueológicos podrán ser administrados tanto por el sector público como, y aquí viene la acotación, privado. Administrados y no privatizados, aclaramos. Así el milagro de Pucllana hace ver que el pragmatismo empresarial y la tradición milenaria pueden subsistir como lo hacen nuestras huacas y patrimonios en todo el país.

Exitosa, 30/09/15



viernes, 25 de septiembre de 2015

Beca para un sueño

Elegir es fácil. Asumir nuestra elección es lo difícil.

- Me voy a estudiar a la Argentina ¡Gane la beca!
- Ya quisiera yo viajar solo para estudiar.
- ¿Qué?
- ¿Esa cojudez de audífonos te ha dejado corcha o qué?  ¿Y quién me ayudará con mamá? ¿Quién le va a lavar, bañar, le va a cocinar, la va a cuidar?
- Pero yo voy a estudiar y con el mejor trabajo, que luego consiga acá, voy a poder ayudarle.
- Te ayudarás a ti dirás. Claro, acá haces lo que quieres, y que será allá, sin tener que trabajar, ¿solo vas a estudiar?…Ya pues.

Claudia calla. Sabe que lo que dice su hermano es verdad. Pero lo que ella dice también lo es. Entonces ¿Quién miente? ¿Dejar la beca y quedarse? No. Muchas personas podrían cuidar a su mamá pero solo una puede tomar esta beca: ella. Esto implicará claro que sólo se dedique a un único y exclusivo propósito: estudiar. Y eso es ya un lujo. Un apostolado muy particular y del buen egoísta como señalaría Aristóteles, ya que según él, está permitido que el hombre bueno y virtuoso sea egoísta en función a mantener su cualidad de bueno y virtuoso, porque esa misma cualidad sirve de testimonio para otros a imitar dicha conducta de bonhomía y excelsitud, y es que en los más,  solo podemos imitar aquello que existe y por ende, se ve. Así en el arrabal que vive Claudia, otros chicos la tomarán como ejemplo de que también ellos pueden hacer lo mismo.

Por supuesto que la superación no requiere implícitos de posgrados o grados. El arquetipo del héroe de Jung dicta que los seres humanos necesitamos: un gran viaje o una gran empresa en nuestra vida. Y al hablar de empresa nos referimos en la acepción de una acción o labor que demanda ingente esfuerzo y labor. La finalidad del viaje o la empresa es una sola: el cambio. Este cambio fructifica en el héroe que lo hace realidad. Porque no importa si vas a la vuelta de la esquina o las antípodas, la traslación espacial es un mero guiño ya que es la transformación interna la que muta la realidad adversa del propio entorno del héroe. Acaso ¿no requiere de igual ingenio y valor el periplo de emprender una pequeña juguería que el viajar para hacer una maestría? En ambos casos se requiere que el héroe cambie para así cambiar su entorno. Sea cual fuere el camino escogido el cambio sostenible se da del interior al exterior.












jueves, 24 de septiembre de 2015

De revancha justa


El fenómeno del Niño es el Fenómeno del Hombre porque el hombre es un “fenómeno” para aprender de sus errores.  Un Sísifo oligofrénico que lanza la misma basura al mismo río para luego con mucho esfuerzo extraerla del cauce y luego en la ribera volverla a lanzar y así, iteración tras iteración, hasta que éste en justa revancha, inunde hogares de la misma podre de la que el hombre lo colmó. Y así infinitamente.

Mas, lo que empantanará sus calles  no es el lodo sino su niñez vestida por polos apologéticos a Oh! Gerald Oropeza (Sí, existen. “El Tony Montana del Perú, mas naa”a la letra dice).
Lo que colmatará el cauce de sus ríos y acequias no es la basura sino la flacidez cerebral y la astenia espiritual, producto del consumo de fast foods faranduleros y realities .
Lo que hecha perder sus cosechas no es el Niño sino la corrupción de sus ciudadanos, siendo más palpable en el caso de sus autoridades, pero no porque sean estos más corruptos que sus electores, sino por simple oportunidad y cuantía.

Por eso es que Oropeza es un ídolo cautivo, un nuevo Atahualpa; “Esto es guerra” es la vida misma y “Chapa y choro y déjalo paralitico” la vía de la revancha justa.
Montaigne dice que es demasiada arrogancia esperar que todos los hombres sean buenos y honestos. Pero vivir sin esperanza es ir con mortaja en un día de sol. Y el cruel pero real verano se acerca.

Exitosa. 22/09/15