El fenómeno del Niño es el Fenómeno del Hombre porque el
hombre es un “fenómeno” para aprender de sus errores. Un Sísifo oligofrénico que lanza la misma basura
al mismo río para luego con mucho esfuerzo extraerla del cauce y luego en la
ribera volverla a lanzar y así, iteración tras iteración, hasta que éste en
justa revancha, inunde hogares de la misma podre de la que el hombre lo colmó.
Y así infinitamente.
Mas, lo que empantanará sus calles no es el lodo sino su niñez vestida por polos
apologéticos a Oh! Gerald Oropeza (Sí, existen. “El Tony Montana del Perú, mas
naa”a la letra dice).
Lo que colmatará el cauce de sus ríos y acequias no es la
basura sino la flacidez cerebral y la astenia espiritual, producto del consumo
de fast foods faranduleros y realities .
Lo que hecha perder sus cosechas no es el Niño sino la corrupción
de sus ciudadanos, siendo más palpable en el caso de sus autoridades, pero no
porque sean estos más corruptos que sus electores, sino por simple oportunidad
y cuantía.
Por eso es que Oropeza es un ídolo cautivo, un nuevo
Atahualpa; “Esto es guerra” es la vida misma y “Chapa y choro y déjalo
paralitico” la vía de la revancha justa.
Montaigne dice que es demasiada arrogancia esperar que
todos los hombres sean buenos y honestos. Pero vivir sin esperanza es ir con
mortaja en un día de sol. Y el cruel pero real verano se acerca.
Exitosa. 22/09/15

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